Esta página sólo puede ser vista en orientación vertical.
 

Exposición fotográfica ” Voyeur”

Exposición ” Voyeur”

Articulo publicado por Quemarropa Cultural & Life Style Magazine sobre la exposición fotográfica ” Voyeur”

Tras el reciente éxito del fotógrafo alicantino Vicente Esteban con su proyecto solidario, colaborando con la asociación Asprodis, “Un paseo con los clásicos”, llega al público la exposición fotográfica “Voyeur”, 14 miradas del artista que no dejarán indiferente a nadie. En estas impactantes fotografías, Vicente Esteban nos muestra unas escenas muy íntimas y personales, donde transmite una sensualidad, delicadeza y exquisitez fuera de lo común, unas imágenes que llevan el genuino y reconocible sello de este artista de la luz.

“Estas 14 miradas que constituyen la exposición “Voyeur”, de Vicente Esteban, no sólo atienden a la belleza física de sus protagonistas sino que también en ellas se capta todo ese universo de sensaciones, emociones e insinuaciones tan íntimas en nosotros, seamos observadores u observados.”

Rafael Carcelén

En “Voyeur”, Vicente Esteban nos deleita con unas imágenes que ha sabido plasmar a la perfección haciendo tangible lo intangible. Y como es habitual en él, con una composición cuidada hasta el máximo detalle y una iluminación elegante, como solo los maestros de la fotografía logran crear. Además, sabe sacar lo mejor de cada modelo, jugando con la belleza del cuerpo humano pero visto a través de los ojos de este peculiar artista, transmitiendo al espectador una sensualidad que provoca emociones contrariadas.

“Más allá del erotismo que puedan ofrecer estas imágenes, captadas con la mayor de las delicadezas, se encuentra una poesía visual solo propia de los artistas consagrados”.

Una exposición fotográfica para que cada espectador se ponga en los ojos del artista y experimente diferentes sensaciones. Voyeur permanecerá expuesta al público hasta el día 2 de marzo en LEORE café (C/ Pi y Margall 4) en Elda (Alicante).

horizontales_1 horizontales_2 horizontales_3 horizontales_4 horizontales 18081_0206 Sin título-8_1 Sin título-7_1 Sin título-6_1 Sin título-5_1 Sin título-4_1 Sin título-3_1 Sin título-2_1 Sin título-1_1

 

 

PRESENTACIÓN DE VOYEUR
de Vicente Esteban

Si tuviese que expresar con tres palabras lo que me transmite esta excelente exposición fotográfica de Vicente Esteban, no tendría dudas: Sensualidad. Elegancia. Delicadeza. Y si se me permitiese añadir algo más, diría que sin estas tres cualidades la representación del cuerpo humano en sus distintas manifestaciones artísticas a lo largo de los siglos no hubiese sido la que es ni hubiese alcanzado un valor estético tan encomiable. Las esculturas griegas clásicas de Fidias o de Praxíteles, las pinturas renacentistas de Botticelli, Miguel Ángel o Leonardo o las más próximas a nosotros de Goya, Modigliani y Paul Delvaux o el universo fotográfico de Helmut Newton -entre otras muchas menciones posibles- nos muestran a las claras la continuidad de esta perspectiva sensual y delicada permanente en tantos artistas a lo largo del tiempo. Igualmente, estas 14 miradas que constituyen la exposición Voyeur, de Vicente Esteban, no sólo atienden a la belleza física de sus protagonistas sino que también en ellas se capta todo ese universo de sensaciones, emociones e insinuaciones tan íntimas en nosotros, seamos observadores u observados.
Además, y como ya se ha señalado hablando de esta exposición, “más allá del erotismo que puedan ofrecer estas imágenes, captadas con la mayor de las delicadezas, se encuentra una poesía visual solo propia de los artistas consagrados”. Y a propósito de la poesía, me gustaría recrear esta breve presentación con un recorrido por algunos poemas que recogen y enriquecen sobradamente lo dicho. Que nos hablan de cómo los poetas han celebrado el cuerpo humano, sus placeres, sus pasiones. El primero pertenece a uno de los escasos textos que nos han llegado de la poeta griega Safo de Lesbos, que vivió en el siglo IV a. d. C., y en el que se nos describe la pasión, sus efectos paralizantes y letales, de un modo que nos sigue resultando hoy muy próximo y certero:

LA PASIÓN

Un igual a los dioses me parece
el hombre aquel que frente a ti se sienta
de cerca y cuando dulcemente hablas
te escucha, y cuando ríes

seductora. Esto -no hay duda- hace
mi corazón volcar dentro del pecho.
Miro hacia ti un instante y de mi voz
ni un hilo ya me acude,

la lengua queda inerte y un sutil
fuego bajo la piel fluye ligero
y con mis ojos nada alcanzo a ver
y zumban mis oídos;

me desborda el sudor, toda me invade
un temblor, y más pálida me vuelvo
que la hierba. No falta -me parece-
mucho para estar muerta.

Uno de los motivos más reiterados en la poesía de todos los tiempos es el del carpe diem (vive el día, captúralo) ligado a la caducidad de la belleza. Pero la originalidad del siguiente soneto de Lope de Vega radica en la perspectiva que nos ofrece, en cómo es celebrada esa belleza caduca contemplando una calavera de mujer (motivo muy querido por los artistas barrocos):

A UNA CALAVERA

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola, detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos, de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa, en quien tenía
el principio de todo movimiento;
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿donde tan alta presunción vivía
desprecian los gusanos aposento?

Son muchos los poemas más o menos eróticos y amorosos que celebran la sensualidad del cuerpo humano, la pasión desenfrenada, la más dulce nostalgia por la pérdida o la separación, o -en una vertiente más abrupta- el puro placer carnal. El siguiente es un poema que describe con suma delicadeza el inicio de un encuentro amoroso (¿con alguien ausente, quizás?) henchido de sensualidad y sugerente como pocos. Se trata de El temblor, de José Ángel Valente:

La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.

Delicadeza en el tono y una expresión serenamente gozosa presiden el siguiente poema, Dominio de la noche, del Luís Antonio de Villena con su acento personal más clasicista, epicúreo y sensual:

El cabello se esparce suavemente en el lino,
como un mar que es el oro si despacio amanece.
Suavemente se pliegan las pestañas, y los
besos se duermen en los labios y respiran flores.

Ignora la cintura que es sagrada la mano
que recorre las piernas y sus bahías dulces,
la extensión marina del lino que se tuerce,
las playas invisibles de la espalda. Todo ignora.

Y otra mano se expande así, muy quedamente,
y al moverse, el impulso descubre más ocultas
dulzuras. Besos. Deseos. Amor. Ignoradas bahías.
Duérmese. Y yo miro dormir tu joven negligencia.

Permítanme, para acabar, leerles un poema propio que nos sitúa -también esgrimiendo la bandera de la delicadeza- al final del encuentro amoroso, en ese instante de disolución en el que nos sentimos integrados en todo cuanto nos rodea, en el que todo en ese instante nos parece uno.

CUANDO cede la noche
y exhausta en su memoria se desploma.
Cuando ya todo es nada
y por la nada todo
mansamente abandona sus dedos
a la sola fragancia,
al húmedo espesor de toda forma
que retiene y apaga,
que disuelve, que une, que desata,

con qué leve pereza
como lenta resina, de tu cuerpo
va segregándose el alba.

Con el expreso deseo de que gocen de las 14 fotografías que conforman esta delicada y elegante exposición de Vicente Esteban, Voyeur, me despido agradeciéndoles su presencia aquí. Que la disfruten.
Rafael Carcelén

There are no comments

Protección de datos de carácter personal: con el envío del comentario, como Usuario, admites haber leído, entendido y aceptado la información en materia de protección de datos de carácter personal que se contiene en la Política de Privacidad existente en esta página, a la que se accede a través de pestaña bajo el título, "Política de Privacidad". En ella, se informa del titular del Blog, de las finalidades para las que se utilizarán los datos personales comunicados, así como la dirección para el ejercicio de los derechos reconocidos en el artículo 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.

Recomendaciones de uso del blog